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Entrada + Cd Bicho*Z Biribay

Bicho*Z-Biribay

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Entrada + Cd La culpa es vuestra

Bicho*Z presentará La culpa es vuestra en directo el próximo 27 de Abril en la sala Biribay de Logroño.

Apertura de puertas 21:00 h.

Precio de entradas: 8€ anticipada. 10 € taquilla.

Recogida de entradas en la taquilla del Biribay Jazz Club el día del concierto.

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8,00 € impuestos inc.

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Ha pasado ya un año desde el último concierto de Bicho*Z en Logroño. Durante este tiempo la banda riojana ha paseado sus canciones por la geografía española y amasando su próximo trabajo discográfico La culpa es vuestra. Tras un primer trabajo muy bien aceptado por las radios independientes, Bicho*Z presenta un directo grabado nada menos que en el Bizkaia Arena BEC! ante 9.000 personas, invitados por el mismísimo Rosendo Mercado para abrir su concierto de despedida.

Datos técnicos del disco:


Grabado en el Bizkaia Arena BEC! el 15 de diciembre de 2018 por el técnico Mintxo Alejos y mezclado por el productor Ventura Rico.

La culpa es vuestra
por Teodoro Balmaseda:

Decía Napoleón: “La habilidad es de poca importancia sin oportunidad”. Bicho*Z hubiera sido una de esas bandas con buena fama, con buenas críticas, pero que no consigue romper ese techo de cristal que abre las puertas del gran público… hasta el 15 de diciembre de 2018. Ese sábado, con el BEC! de Barakaldo como testigo, dieron un recital teloneando a Rosendo en uno de sus últimos conciertos, terminando su gira de despedida. Delante de nueve mil personas que no conocían a la banda, lograron hacerlos vibrar y se bajaron del escenario en medio de una ovación tremenda. Gente como Ventura Rico, productor angular de todos los grupos de rock urbano, y el mismísimo Rosendo los recibieron entre apretones de manos llenos de reconocimiento.

Como se vivieron las canciones:

Corazón naranja. Los primeros trallazos de la batería unidos a las guitarras son el apocalipsis. Los bafles tiran tantísimo que noto el cerebro vibrando dentro del cráneo. En cuando empieza la melodía principal me vuelvo al público y veo una marejada de gestos sorprendidos, y algunos valientes que empiezan a saltar/corear/berrear… la batería de Marcelo, sin mucho artificio, sin decoración ni edulcorantes, bombo y caja poderosos, las guitarras duras, un bajo sobrio que mantiene unido el sonido y el ingrediente secreto: el duelo voces-coros van a marcar el futuro de esta banda.

Apuesta fuerte. La primera ha pasado tan pronto que la gente levanta aplausos tímidos. Analizándolo a posteriori en el camerino, no es algo malo. Bicho Z ha dejado el BEC en shock. Creían que iban a ver a cuatro matados y acaban de recibir un misil en plenos oídos. Empiezan con una guitarra sola a lo Extremoduro y derivan a un rock más clásico, con cierta reminiscencia a los Barri. La voz de Víctor, que no llega a ser ronca, pero sí está levemente rasgada, es puro rock, de ese proto-rock que derivó del blues. Rosendo también tiene un par de temas que responden a ese concepto. Cuando la canción cambia de tercio, pasando del charles a los platos, Marcelo emerge desde la zaga como Beckembauer, una locomotora capaz de cargarse la banda a las espaldas. Un par de toques al charles, y siguiente tema.

Polvo. La gente me hace sonreír. El charles casi no se oye… de los aplausos. Habiendo escuchado sólo una vez el tema original de Labuela, mi valoración sale del directo, y creo que fue el momento de David. Sin grandes alardes, sin excentricidades, sobriedad en la sala de máquinas de los BichoZ, llevando una melodía que me recuerda a las estrofas de Polly wants a cracker, de Nirvana.

Haciendo trampas. ¿Tendrán las bandas ese momment d’1aure que comentan los fotógrafos? Ese zenit, el día en que todo sale perfecto… BichoZ (la banda, en este momento no los conozco de nada) se están acercando a eso. La gente se les está empezando a entregar. Tema original de El Cuarto Verde, basado de un tema de los Jimmy Eat World, cada verso del estribillo empieza con un Ahhh ahh que logra la inmediata conexión con el respetable. A partir del segundo estribillo, todo Bilbao (hasta Ventura el de los monitores, que lo he visto yo) berrea a coro con ellos. Ahhh ahh será mejor si gano haciendo trampas / Ahhh ahh ni tú n yo, tan sólo mi artimaña / Ahhh ahh cuídate bien, mis armas son palabras / Ahhh ahh No tengo dios, mi instinto es el que manda.

Como un niño. Los silbidos y los aplausos suenan tan fuerte que retumban dentro del pecho (literal y metafóricamente). El comienzo tiene un aire a Corazón naranja, pero en directo es mucho más duro que la versión de estudio. Ha ganado mucha crudeza, sobre todo el combo batería-bajo, que son un rodillo debajo de la Epiphone Wildkat de Víctor (una obra de arte, entre la LesPaul clásica y una Gertsch muy currada) y la Fender Telecaster de Iván (la de Keith Richards). Marcelo se ha especializado en poner las tildes a los estribillos a base de platos, y les está funcionando.

Ciegos de luna. Con el aura de un poema canallesco, es lo más parecido a una balada que esta banda nos puede ofrecer. Sin perder la distorsión, denota que la composición se ideó con guitarra acústica y voz y el resto de los instrumentos han ido fortaleciendo el resultado. El principio, los veinticinco primeros segundos, podrían usarse como sintonía para los partidos del Logroñés (que nadie hará ni caso, pero ahí lo dejo).

Sal a la herida. Versión de Entredientes. Víctor lanza una arenga defendiendo a las bandas que componen su propio material y arranca el apoyo del público, que jalean sus palabras con vehemencia. Están entre los Extremoduro de la inmortal Salir y los Marea de La rueca. Otra vez los coros. Lo digo, lo repito y me lo tatúo si hace falta. Sin grandes adaptaciones, de una forma orgánica y natural, la voz rota de Víctor y la de Iván, un poco más aguda, más pop, logran hacer bueno eso de “un conjunto es más que la simple suma de sus miembros”. Esta noche me vuelvo a perder / no me busques tras esa pared / he vendido mi alma allá en un mercadillo del placer… ¿Soy yo o suena a poesía? Poesía callejera, urbana… lo que sea, pero poesía.

Cada bocado. La tenía asociada con los comienzos (no en vano abría el disco), y cuando vi el setlist tuve dudas, pero el público me las ha disipado de un plumazo. Siguen el ritmo con manos al cielo y cabezas cimbreantes. Qué barbaridad lo que se estaba viendo en el BEC! Sobre las cabezas de la banda, cinco pantallas gigantes que, vistas de frente, dan la ilusión de unidad. Pues esa gente con la que habíamos compartido mesa, esos que, aunque no funcione nada te sonríen y que te reciben con abrazos sin conocerte, logran sobreimpresionar el logo de la banda y mezclarlo con imágenes del propio concierto, como si fuera el videoclip de Zephyr song, de los Red Hot Chili Peppers, o como esos videoclips psicodélicos de los sesenta.

Camino. La gente está alucinando. Y yo también, aunque hay una pelirroja en la primera fila que me está mirando con cara de pocos amigos. Claro, un tío entre los bafles venga a tomar notas, habrá pensado que soy de la SGAE y vengo a alegrarles la Navidad. Camino es una versión de La abuela, antigua banda del frontman, que ha dejado cierto poso en BichoZ, y además se ha adelantado a su tiempo. Se le puede considerar predecesora instrumental a las estrofas de una de las mejores canciones que han dado los Barri, Pétalos. Seguramente llevado por la euforia y la adrenalina (hay que estar allí, a ciento veinte pulsaciones), Marcelo se olvida del charles y le tira zambombazos a todo lo que brilla y tiene a tiro. Aprovechan para presentarse y recibir su pequeño baño de masas. Se lo tienen más que merecido.

Metacrilato. El buque insignia para el final. La guitarra rítmica da un riff, pequeño punteo y entran Marcelo y David imprimiendo un ritmo infernal. No está bien así, esto a mí me hace astillas / algo hay que estoy haciendo mal y no consigo entender.